La Comisión Europea ha presentado hoy un amplio paquete de iniciativas de economía circular para hacer de los productos sostenibles la norma en la UE, fomentar los modelos de negocio circulares y capacitar a los consumidores de cara a la transición ecológica.

La Comisión propone nuevas normas para que casi todos los bienes físicos comercializados en la UE sean más respetuosos con el medioambiente, adaptados a la economía circular y eficientes desde el punto de vista energético en todo su ciclo de vida, desde la fase de diseño hasta su uso cotidiano, reconversión y eliminación.

El Ejecutivo comunitario también presenta hoy una nueva estrategia para hacer que los textiles sean más duraderos, reparables, reutilizables y reciclables. Con ello pretende luchar contra la moda rápida, la basura textil y la destrucción de los productos textiles no vendidos. Y también, velar por que su producción se lleve a cabo respetando plenamente los derechos laborales.

Una tercera propuesta tiene por objeto estimular el mercado interior de los productos de construcción. También, garantizar que la normativa vigente contribuye a que el entorno construido cumpla los objetivos UE en materia de sostenibilidad y clima.

Por último, el paquete incluye una propuesta sobre nuevas normas para capacitar a los consumidores en la transición ecológica. Se busca que estén mejor informados sobre la sostenibilidad medioambiental de los productos y mejor protegidos frente al blanqueo ecológico y la obsolescencia programada.

Ecodiseño

El paquete legislativo de economía circular arranca con una propuesta de revisión del Reglamento de la Directiva de Ecodiseño. Su objetivo es abordar el ciclo de vida de todos los productos desde la fase de su concepción, donde la Comisión identifica que se determina el 80% de impacto medioambiental, y así imprimir un carácter más sostenible en toda la cadena de valor.

La propuesta pretende imponer requisitos concretos no sólo de eficiencia energética, sino también de sostenibilidad. Es decir, nuevos requisitos para hacer que los productos sean más duraderos, fiables, reutilizables, actualizables, reparables, más fáciles de mantener, renovar y reciclar, y eficientes en el uso de la energía y los recursos. Además, los requisitos de información específicos de los productos garantizarán, según la Comisión, que los consumidores conozcan el impacto medioambiental de sus compras. Todos los productos regulados tendrán pasaportes digitales de productos, con lo que se pretende facilitar su reparación o reciclado y el seguimiento de las sustancias preocupantes en toda la cadena de suministro. También podrá introducirse el etiquetado correspondiente. Asimismo, el texto comprende medidas para poner fin a la destrucción de bienes de consumo no vendidos, ampliar la contratación pública ecológica y ofrecer incentivos para los productos sostenibles.

La iniciativa propuesta establecerá un marco y un proceso a través del cual la Comisión, en estrecha cooperación con todos las partes interesadas, establecerá progresivamente requisitos para cada producto o grupo de productos. 

Por último, la Comisión también ha adoptado un plan de trabajo sobre diseño ecológico y etiquetado energético para el período 2022-2024

Textil

Por otro lado, el paquete de economía circular incluye un documento que marca la senda para que el sector textil acometa una transición para el horizonte de 2030. ¿Razón? Su industria es la cuarta que más contribuye al cambio climático -tras alimentación, vivienda y movilidad- y la tercera en uso de agua y tierra.

Solo el 1% de los productos textiles es de origen reciclado, lo que supone que cada europeo tira 11 kilos de ropa al año, según la Agencia Europea del Medioambiente.

Bruselas quiere impulsar que se utilicen fibras recicladas y libres de productos químicos peligrosos y que la industria textil, donde el 75% son mujeres, vele por que se respeten los derechos sociales de los trabajadores.

A futuro, Bruselas establecerá requisitos de diseño ecológico específicamente para textiles y medidas para evitar que liberen microplásticos. Es probable que se empiece con productos de moda doméstica como alfombras o cortinas, explicó el comisario Sinkevicius.

Por ahora no se fijan objetivos específicos de reciclaje en la industria textil, pero la Comisión no lo descarta para más adelante.

Mientras tanto, Bruselas pide a las firmas de moda que se lancen menos colecciones al año y que se fomenten los servicios de reutilización y reparación, invitando a los Estados miembros a ofrecer un tratamiento fiscal favorable a estos negocios.

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Productos de construcción

El tercero de los ejes de las propuestas de la Comisión para impulsar una economía más circular se refiere a los productos de construcción, un sector que emplea a unas 25 millones de personas en la UE.

Según datos de la Comisión Europea, los edificios representan alrededor del 50% de la extracción y el consumo de recursos y más del 30% del total de residuos de la UE generados al año. Además, los edificios suman el 40% del consumo de energía de la UE y del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía.

La Comisión detecta gran potencial en la actividad inmobiliaria para avanzar hacia la sostenibilidad y modernizará el Reglamento de Productos de Construcción vigente desde 2011 con vistas a generalizar el uso de materiales que, en virtud del estado de la ciencia, sean «más duraderos, reparables, reciclables y fáciles de volver a fabricar» que hace una década.

«Es hora de poner fin al modelo de ‘coger, hacer, romper y tirar’ que es tan dañino para nuestro planeta, nuestra salud y nuestra economía», señaló en un comunicado el vicepresidente comunitario encargado del Pacto Verde, Frans Timmermans, quien aseguró que las propuestas de la Comisión «garantizarán que en Europa solo se vendan los productos más sostenibles».

Protección y capacitación de los consumidores

Dentro del paquete de economía circular, la Comisión propone actualizar las normas de la UE en materia de protección de los consumidores. Con ello pretende garantizar un nuevo derecho de los consumidores a la información sobre la durabilidad y la reparabilidad de los productos. 

Además, las normas pretender reforzar la protección de los consumidores frente a declaraciones medioambientales poco fiables o falsas. Propone prohibir el «blanqueo ecológico» y las prácticas que les inducen a error sobre la durabilidad de los productos, así como la obsolescencia programada.

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