Este miércoles, la Comisión Europea (CE) ha adoptado una nueva Estrategia sobre el suelo con medidas concretas para su protección, rehabilitación y uso sostenible.

No ha sido la única iniciativa presentada por la CE en el día de hoy. Junto con la Estrategia sobre el suelo, la Comisión ha propuesto un nuevo Reglamento para atajar la deforestación y nuevas normas sobre traslado de residuos. Las tres iniciativas son «necesarias» para dar cumplimiento al Pacto Verde Europeo.

Objetivos de la nueva Estrategia sobre el suelo

La nueva Estrategia sobre el suelo fija una visión general y objetivos para lograr suelos sanos de aquí a 2050 a través de medidas concretas a medio plazo de aquí a 2030. Entre las principales medidas son:

1.- Para hacer de la gestión sostenible del suelo la nueva normalidad, se prevé:

  • proponer un régimen para que los propietarios de tierras sometan gratuitamente a pruebas sus suelos;
  • fomentar la gestión sostenible del suelo a través de la política agrícola común y compartir mejores prácticas.

2.- Impulsar la economía circular:

  • investigar los flujos de suelos excavados y considerar la posibilidad de proponer un «pasaporte del suelo»;
  • integrar una «jerarquía de ocupación del suelo» para mejorar la reutilización del suelo y reducir el uso de tierras nuevas, de manera que se detenga la ocupación neta de suelo de aquí a 2050.

3.- Restaurar los suelos degradados y rehabilitar los lugares contaminados.

4.- Actuar para prevenir la desertización.

5.- Aumentar la investigación, los datos y el control del suelo.

6.- Para mitigar el cambio climático y adaptarse a él, considerar la posibilidad de proponer objetivos jurídicamente vinculantes para atajar el drenaje de humedales y suelos orgánicos, y restaurar turberas gestionadas y drenadas.

7.- Impulsar el necesario compromiso social y asignar los recursos financieros necesarios.

También anuncia una nueva ley de salud del suelo para 2023 con el fin de garantizar la igualdad de condiciones y un alto nivel de protección del medioambiente y de la salud, como complemento de la próxima ley de restauración de la naturaleza.

La importancia del suelo

El suelo es un ecosistema esencial que alberga más del 25% de todos los organismos vivos del planeta. Proporciona alimentos, biomasa y fibras, y regula los ciclos del agua, el carbono y los nutrientes, lo que hace posible la vida. 

Los suelos sanos son un aliado clave en la lucha contra el cambio climático: son el mayor almacén terrestre de carbono del planeta. Al absorber y retener agua, reducen el riesgo de inundaciones, olas de calor y sequías.

La degradación del suelo conlleva la pérdida de servicios ecosistémicos, que se estiman en unos 38 000 millones de euros al año en la UE. La erosión por sí sola cuesta a los agricultores europeos 1 250 millones de euros al año.

Costes y beneficios de la Estrategia

Según informa la Comisión Europea, el impacto de la degradación de la tierra y del suelo conlleva un coste para la UE de 50 000 millones EUR al año. La erosión del suelo le cuesta a Europa 1 250 millones EUR únicamente en pérdidas anuales de productividad agrícola. Además, la degradación del suelo nos afecta a todos económicamente: el 54% de los costes corresponde a una pérdida de servicios de los ecosistemas como la absorción de carbono, el control hidrológico, el ciclo de nutrientes, el alojamiento de la biodiversidad del suelo y la realización de actividades recreativas. La otra mitad de los costes a menudo afecta a entidades privadas y propietarios de tierras debido a la reducción de los suelos que suministran, por ejemplo, biomasa y materias primas.

La adopción de medidas representa un coste muy inferior al de la inacción. Detener e invertir las tendencias actuales de degradación del suelo podría generar hasta 1,2 billones EUR anuales de beneficios económicos a escala mundial, según la Comisión.