Esta semana, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha advertido de la necesidad de adoptar enfoques circulares para acabar con las basuras marinas y la contaminación por residuos plásticos.

En un informe publicado el 21 de octubre, el PNUMA afirma que «es crucial una reducción drástica del plástico innecesario, evitable y problemático» para hacer frente a un problema global como es el de las basuras marinas.

Según se especifica en el informe, el plástico representa el 85% de los residuos que llegan a los océanos. Y sus autores estiman que para 2040, los volúmenes de este material que fluirán hacia el mar casi se triplicarán, con una cantidad anual de entre 23 y 37 millones de toneladas. Esto significa alrededor de 50 kg de plástico por metro de costa en todo el mundo.

En consecuencia, todas las especies marinas, desde el plancton y los moluscos, hasta las aves, las tortugas y los mamíferos, se enfrentan a riesgos de intoxicación, trastornos del comportamiento, inanición y asfixia. Los corales, los manglares y los pastos marinos además están sofocados por residuos plásticos que les impiden recibir oxígeno y luz.

Una amenaza creciente

La contaminación por residuos plásticos en los ecosistemas acuáticos ha crecido considerablemente en los últimos años. De hecho, se prevé que se duplique para 2030, con «consecuencias nefastas» para la salud, la economía, la biodiversidad y el clima.

El informe del PNUMA señala a la contaminación por plásticos como «una amenaza creciente en todos los ecosistemas, desde donde se origina la contaminación hasta el mar». 

También el ser humano es vulnerable a la contaminación que generan los residuos plásticos en las fuentes de agua. Por ejemplo, «podría causar cambios hormonales, trastornos del desarrollo, anomalías reproductivas y cáncer». Los plásticos son ingeridos a través de los productos del mar, bebidas e incluso la sal común, pero también penetran en la piel y pueden ser inhalados cuando están suspendidos en el aire.

Una «preocupación importante» es el destino de los microplásticos, los aditivos químicos y otros productos fragmentados, muchos de los cuales se sabe que son tóxicos y peligrosos para la salud humana, la vida silvestre y los ecosistemas.

Plásticos y cambio climático

El estudio, publicado pocos días antes de la 26º Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático ( COP26), enfatiza que los plásticos también son un problema climático.

Utilizando un análisis del ciclo de vida, los autores del informe estimaron que en 2015 los plásticos estuvieron relacionados con la producción de 1,7 gigatoneladas de CO2 equivalente (GtCO2e). Además, se proyecta que para 2050 esta cifra aumente a aproximadamente 6,5 GtCO2e —15% del presupuesto mundial de carbono—.

Los autores rechazan la posibilidad de que el reciclaje sea una salida a esta crisis. Asimismo advierten sobre alternativas dañinas a los productos de un solo uso, «como los plásticos de base biológica o biodegradables, que actualmente representan una amenaza química similar a los plásticos convencionales».

El coste de la contaminación

La economía muncial también se ve afectada por las basuras marinas y la contaminación por plásticos. Así, los autores del estudio estimaron los costes que supone este problema de contaminación en el turismo, la pesca, la acuicultura y otras actividades, como las limpiezas, en 6.000-19.000 millones de dólares US en 2018. Y se proyecta que para 2040 podría haber un riesgo financiero anual de 100.000 millones de dólares para las empresas si los gobiernos exigen que cubran los costes de la gestión de residuos en los volúmenes esperados.

¿Qué se puede hacer?

«La velocidad en la cual la contaminación de los océanos está captando la atención del público es alentadora y es vital que aprovechemos ese impulso para lograr un océano limpio, saludable y resistente» dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.

El informe pide una reducción inmediata de los plásticos y fomenta una transformación en toda la cadena de valor. Asimismo señala que se necesita reforzar las inversiones en sistemas de monitoreo mucho más integrales y efectivos para identificar los orígenes, la escala y el destino del plástico, así como el desarrollo de un marco de riesgo, que actualmente falta a nivel mundial.

El estudio concluye que es necesario un cambio hacia enfoques circulares, incluyendo prácticas sostenibles de consumo y producción, el desarrollo y la adopción rápida de alternativas por parte de las empresas, y una mayor conciencia del consumidor para propiciar elecciones más responsables.

El informe alimentará los debates en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA 5.2) en marzo de 2022, cuando los países se reunirán para decidir el camino que debe seguir la cooperación global en esta materia.

Más información:

– Informe del PNUMA: De la contaminación a la solución: una evaluación global de la basura marina y la contaminación por plásticos.