La Comisión Europea ha propuesto hoy modernizar la normativa sobre pilas y baterías. Con esta iniciativa busca que las baterías sean sostenibles a lo largo de todo su ciclo de vida, cuestión clave para impulsar la economía circular y climáticamente neutra y dar cumplimiento al Pacto Verde Europeo.

La Comisión Europea ha propuesto hoy modernizar la legislación existente de la UE sobre pilas y baterías. Así, ha presentado una propuesta de Reglamento relativa a estos productos y sus residuos, por la que se derogaría la Directiva de 2006 y se modificaría el Reglamento (UE) 2019/1020. Constituye esta la primera iniciativa de las acciones anunciadas dentro del Plan de Acción para la Economía Circular.

Unas baterías más sostenibles a lo largo de todo su ciclo de vida son «clave» para los objetivos del Pacto Verde Europeo. También lo son para alcanzar el objetivo de contaminación cero fijado en él. Estas baterías promueven la sostenibilidad competitiva y son necesarias para el transporte ecológico, para la energía limpia y para lograr la neutralidad climática de aquí a 2050. La propuesta aborda las cuestiones sociales, económicas y medioambientales relacionadas con todos los tipos de baterías.

«La energía limpia es la clave del Pacto Verde Europeo, pero nuestra creciente dependencia de las baterías en el transporte, por ejemplo, no debe perjudicar al medioambiente. El nuevo Reglamento sobre las baterías contribuirá a reducir el impacto medioambiental y social de todas las baterías a lo largo de su ciclo de vida. La propuesta de hoy permite a la UE aumentar el uso y la producción de baterías de manera segura, circular y saludable», ha declarado el vicepresidente ejecutivo responsable del Pacto Verde Europeo, Frans Timmermans.

Baterias sostenibles

Según la propuesta de la Comisión, las baterías comercializadas en la UE deben ser sostenibles, de alto rendimiento y seguras a lo largo de todo su ciclo de vida. Lo que traduce en baterías producidas con el menor impacto medioambiental posible, utilizando materiales obtenidos con pleno respeto de los derechos humanos y de las normas sociales y ecológicas.

Las baterías, por tanto, deben ser duraderas y seguras y, al final de su vida útil, reutilizarse, remanufacturarse o reciclarse, de forma que los materiales valiosos se reincorporen a la economía.

Promover la sostenibilidad competitiva en Europa

La Comisión propone requisitos obligatorios para todas las baterías (las baterías industriales, de automóviles, de vehículos eléctricos y portátiles) comercializadas en el mercado de la UE. Entre esos requisitos: el uso de materiales de origen responsable con un empleo restringido de sustancias peligrosas, el contenido mínimo de materiales reciclados, la huella de carbono, el rendimiento, la durabilidad y el etiquetado, y el cumplimiento de los objetivos de recogida y reciclado. La Comisión los considera esenciales para desarrollar una industria de baterías más sostenible y competitiva.

Ofrecer seguridad jurídica contribuirá además a desbloquear inversiones a gran escala y a impulsar la capacidad de producción de baterías innovadoras y sostenibles.

Impulsar la economía circular

La Comisión considera que las medidas propuestas facilitarán que se pueda alcanzar la neutralidad climática para el año 2050. Asimismo, que la mejora de las baterías y de su rendimiento supondrá una contribución clave a la electrificación del transporte por carretera, lo que reducirá significativamente sus emisiones, aumentará el uso de vehículos eléctricos y facilitará una mayor cuota de fuentes renovables en la combinación energética de la UE.

Con esta propuesta, la Comisión también pretende impulsar la economía circular de la cadena de valor de las baterías y promover un uso más eficiente de los recursos. A partir del 1 de julio de 2024, solo podrán comercializarse las baterías de vehículos eléctricos e industriales recargables que cuenten con una declaración de huella de carbono.

La Comisión también propone establecer nuevos requisitos y objetivos sobre el contenido de materiales reciclados y la recogida, el tratamiento y el reciclado de las baterías al final de su vida útil.

Para mejorar significativamente la recogida y el reciclado de baterías portátiles, el porcentaje actual de recogida, equivalente al 45%, debería ascender al 65% en 2025 y al 70% en 2030, de forma que la economía no pierda los materiales de las baterías que se utilizan en los hogares. Otras baterías (las industriales, de automóviles o de vehículos eléctricos) deben recogerse íntegramente. Deben reciclarse todas las baterías recogidas y alcanzarse altos niveles de recuperación, en particular de materiales valiosos como el cobalto, el litio, el níquel y el plomo.

El Reglamento propuesto establece un marco que facilitará la reutilización de las baterías de los vehículos eléctricos para que puedan tener una segunda vida, por ejemplo, como sistemas fijos de almacenamiento de energía o como parte de la red eléctrica como recurso energético.

Trazabilidad

El uso de nuevas tecnologías de la información, como el pasaporte para baterías y el espacio de datos asociado, también se contempla en la revisión normativa propuesta. La Comisión los considera fundamentales para un intercambio de datos seguro, una mayor transparencia en el mercado de las baterías y la trazabilidad de las baterías de gran tamaño a lo largo de su ciclo de vida.