España ya dispone de una senda para alcanzar la neutralidad climática de aquí a 2050. El pasado día 3 de noviembre, el Consejo de Ministros aprobó la ‘Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo’ (ELP 2050), la cual reducirá un 90% las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

La ELP 2050 marca la senda para lograr la neutralidad climática no más tarde de 2050, identificando las oportunidades que ofrece esa transición en materia económica y de generación de empleo.

El documento se alinea con el aumento de ambición climática a nivel internacional liderado por la Unión Europea, que aspira a ser el primer continente neutro en emisiones en 2050. La Comisión Europea apuesta por incrementar el objetivo europeo de reducción de emisiones a 2030, pasando de al menos un 40% respecto a 1990 a un mínimo de un 55%

Compromiso de España con la neutralidad climática

La ELP 2050 muestra una senda hacia la descarbonización que servirá de guía para orientar las inversiones en los próximos años, «apuntalando el compromiso del Gobierno con el cambio de modelo hacia una economía libre de emisiones».

Según el Gobierno, el documento permitirá que España reduzca, no más tarde de 2050, sus emisiones de GEI en un 90% respecto a 1990. Esto implica reducir las emisiones de CO2 desde las 334 millones de toneladas equivalentes (MtCO2eq) emitidas en 2018 a un máximo de 29 MtCO2eq emitidas en 2050. El 10% restante de las emisiones será absorbido por los sumideros de carbono, que serán capaces de captar unas 37 MtCO2eq a mediados de siglo, lo que supone alcanzar la neutralidad climática.

La ELP forma parte del Marco de Energía y Clima del Gobierno junto al Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la Estrategia de Transición Justa, la Estrategia de Pobreza Energética, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático y, en especial, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (2021-2030).  

El documento analiza, desde un punto de vista estratégico, las distintas opciones para la descarbonización de la economía. Propone una trayectoria para alcanzar la neutralidad climática basada en la tecnología y el conocimiento científico disponibles. Este camino pone sobre la mesa «las señales de inversión y el despliegue tecnológico que serán necesarios en los próximos años», según explica el Gobierno, para cumplir con el Acuerdo de París. No obstante, se elaborará una ruta concreta cada diez años, que se irá actualizando cada cinco.

Medidas concretas

Para conseguir la neutralidad climática a 2050, el Gobierno defiende un sistema energético basado fundamentalmente en energías renovables, representando un 97% en el consumo final.

El ahorro y la eficiencia energética tienen también un papel fundamental en la Estrategia, reduciendo los consumos de energía primaria y final.

Se estima que España pasará de importar el 73% de la energía consumida en 2018 al 13% en 2050, lo que implicará un ahorro acumulado en importaciones de combustibles fósiles entre 2021 y 2050 estimado en 344 000 millones de euros.

El modelo de estrategia prevé que el despliegue de energías renovables permitirá que el sector industrial nacional refuerce su posición de liderazgo en estas tecnologías, abriendo nuevas vías de desarrollo en el ámbito del almacenamiento o del hidrógeno renovable.

 El documento identifica las oportunidades y palancas para la modernización y descarbonización de los diferentes sectores económicos del país. Se generarán, según el Gobierno, importantes oportunidades en toda la cadena de valor industrial, que verá aumentada su competitividad y capacidad productiva, la eficiencia energética y el ahorro. Se estima, que el consumo de energía primaria se reducirá en torno a un 50% desde el año 2020 hasta el año 2050.

El documento también expone que el PIB producido por unidad de consumo final de energía se multiplicará por 2,5 entre 2017 y 2050. Además, anticipa que la contribución de energías renovables sobre la energía final se situará en un 97%. Por su parte, el sector eléctrico será 100% renovable antes de llegar a mitad de siglo, mientras que la contribución de las energías renovables al transporte y la movilidad alcanzará el 79%, llegando al 97% en el sector de calor y frío.

La movilidad y el transporte reducirán sus emisiones cerca del 98% respecto a valores actuales, mientras que la industria lo hará en más de un 90% y el sector agropecuario y residuos alcanzará una reducción aproximada del 60%. El sector de la edificación estará 100% descarbonizado en 2050.

El documento también señala que el consumo de energía primaria se reducirá en un 40% gracias a las políticas de eficiencia energética, a los cambios de hábitos y a la economía circular, redundando en una reducción de más del 30% en el consumo de energía final.

Empleo e inversión

El documento identifica las oportunidades económicas y de generación de empleo que plantea el proceso de descarbonización, y señala que España puede ocupar una posición de liderazgo en nuevos segmentos de la cadena de valor como los asociados a la economía circular o a la digitalización.

Según el Gobierno, el empleo aumentará un 1,6% en 2050 con respecto a un escenario que no tenga en cuenta la aplicación de la ELP. Esto generaría unos 300 000 empleos netos al año a lo largo de este periodo.

Asimismo, estima que las inversiones totales acumuladas en el periodo 2031-2050 alcanzarán los 500 000 millones de euros. De estas, 300 000 se consideran asociados a la implementación de esta Estrategia. Esta cifra se sumaría a los 250 000 millones de euros que movilizará la implementación del PNIEC desde 2021 hasta 2030. Las inversiones adicionales anuales se situarán en torno a un 1% del PIB, en línea con las cifras presentadas por la Estrategia a Largo Plazo Europea 2050.

Mitigación y adaptación al cambio climático

La ELP 2050 aborda también la mitigación y la adaptación al cambio climático.

Según las previsiones del Gobierno, el proceso de transición de cada sector permitirá una reducción de la presencia de contaminantes primarios asociados a la polución atmosférica como el dióxido de azufre (SO2), que disminuirán un 55%; los óxidos nitrosos (NOX), que se reducirán un 38% y las partículas finas PM2.5, cuya presencia descenderá un 36%.

Estimaciones por sectores

El capital natural es uno de los grandes protagonistas de la ruta que marca esta Estrategia. El papel de los sumideros de carbono se reforzará mediante la reforestación de 20 000 hectáreas al año entre 2020 y 2050, el aumento del 4% de la superficie de tierras forestales, la mejora de la gestión forestal y la restauración y recuperación de 50 000 hectáreas de humedales hasta 2050.

Respecto al sector de la movilidad, el documento estima que tendrá unas emisiones reducidas en 2050. Más de tres cuartas partes de la movilidad y transporte (79%) emplearán energía final de origen renovable.

La ELP estima que este sector de la edificación estará plenamente descarbonizado a mediados de siglo. Para lograr este objetivo es indispensable mejorar la eficiencia de las construcciones ya existentes. Según el documento, los mayores cambios se producirán en los sistemas de climatización: el 96% de ellos serán renovables a mediados de siglo.

 El modelo de la ELP estima que la industria, aun manteniendo o incrementando su peso en el PIB nacional, disminuirá considerablemente sus emisiones desde los 72 MTCO2 en 2020 a las 7 en 2050.

La descarbonización en el sector de la agricultura es limitada. No obstante la ELP prevé lograr una reducción de emisiones gracias a la mejora de la gestión de cultivos, fertilizantes y estiércoles, a la producción de biogás, a la conservación de suelos, la alimentación del ganado y las rotaciones de cultivos, la digitalización y las tecnologías inteligentes para el riego y la fertilización, así como a la reducción del desperdicio en la cadena alimentaria de consumo nacional y a la modificación progresiva de los hábitos alimentarios para retornar a dietas más saludables y equilibradas como la dieta mediterránea.

También se prevé que la aplicación de la ELP permitirá reducir un 81% las emisiones del sector de los residuos en 2050 con respecto a 2015.