El Parlamento Europeo quiere una política agrícola común (PAC) más sostenible y resiliente para garantizar la seguridad alimentaria en la UE.

La futura política agrícola de la UE ha de ser más flexible, sostenible y resistente a las crisis, para evitar problemas de abastecimiento de alimentos en la Unión.

El 23 de octubre, los eurodiputados aprobaron su posición sobre la reforma de la política agrícola a partir de 2022. El equipo negociador del Parlamento Europeo (PE) está listo para iniciar las negociaciones con los ministros de la Unión.

Asimismo, el informe señala que la pandemia del COVID-19 ha puesto de relieve aún más la importancia de la relación entre las personas y la naturaleza. Y añade: «Nos recuerda las profundas consecuencias que pueden ocasionar una continua pérdida de biodiversidad y degradación de los ecosistemas«.

Hacia una política centrada en los resultados

El Parlamento Europeo respalda un cambio de orientación para adaptar la política agrícola de la Unión a las necesidades de cada país concreto, pero insisten en mantener unas condiciones de competencia equitativas en toda la UE.

Los gobiernos nacionales tendrán que redactar planes estratégicos —que serán aprobados por la Comisión— detallando la forma en que piensan aplicar los objetivos de la UE sobre el terreno. La Comisión comprobará los resultados, y no solo que cumplan con la normativa europea.

Por un mejor desempeño ambiental en las explotaciones agrícolas de la UE

Los eurodiputados recalcan que los objetivos de los planes estratégicos deben alinearse con los compromisos sobre clima de París.

El Parlamento refuerza las prácticas obligatorias en materia de clima y medioambiente, las conocidas como «normas de condicionalidad» que cada agricultor tiene que aplicar para poder optar a las ayudas directas. Además, los eurodiputados quieren que se dedique al menos el 35% del presupuesto para desarrollo rural a todo tipo de medidas dirigidas a frenar la degradación del medioambiente y el cambio climático. Al menos el 30% del presupuesto para pagos directos se reservará para los regímenes ecológicos, que serán voluntarios pero podrán complementar la renta de los agricultores.

Los eurodiputados insisten en que cada Estado miembro implante servicios de asesoramiento agrícola y en que al menos el 30 % de los fondos europeos se destine a ayudar a los agricultores a combatir el cambio climático, gestionar los recursos naturales de forma sostenible y proteger la biodiversidad. También piden a los Estados miembros que incentiven a los agricultores para que reserven un 10 % de sus tierras a elementos paisajísticos beneficiosos para la biodiversidad, como los setos, los árboles no productivos o los estanques.

Menos ayudas para las grandes explotaciones, más apoyo para las pequeñas y los jóvenes agricultores

Los eurodiputados abogan por reducir progresivamente el máximo de los pagos directos a los agricultores que reciben más de 60 000 euros anuales y limitarlos a 100 000 euros anuales. No obstante, los agricultores podrían deducir el 50% de los sueldos relacionados con la agricultura del importe total antes de la reducción.

Asimismo, al menos el 6% de los pagos directos nacionales deberá utilizarse para apoyar a los agricultores de pequeñas o medianas explotaciones, pero, si se utiliza más del 12% el límite máximo pasará a ser voluntario.

Los eurodiputados también señalan que los Estados miembros podrán usar al menos el 4% del presupuesto que destinan a pagos directos para apoyar a los jóvenes agricultores. También podrán obtenerse ayudas del Fondo de Desarrollo Rural, y en este caso tendrán prioridad las inversiones de los jóvenes agricultores.

El Parlamento insiste en que las ayudas europeas han de reservarse para quienes ejerzan un mínimo de actividad agraria. Debe excluirse automáticamente a quienes gestionen aeropuertos, servicios ferroviarios, instalaciones de abastecimiento de agua, servicios inmobiliarios o instalaciones deportivas y recreativas permanentes.

Hamburguesas vegetarianas y escalopes de tofu: sin cambios en el etiquetado

Los diputados del PE rechazaron todas las propuestas dirigidas a reservar ciertas denominaciones a productos que contengan carne. Nada cambiará para los productos elaborados a partir de vegetales, que podrán seguir comercializándose con los nombres actuales.

Ayudar a los agricultores a lidiar con los riesgos y a capear las crisis

La Eurocámara reclama más medidas para ayudar a los agricultores a afrontar los riesgos y posibles crisis futuras. Quiere un mercado más transparente, una estrategia de intervención para cada producto agrícola y que las prácticas beneficiosas para el medioambiente y la salud o el bienestar de los animales no estén sujetas a las normas sobre competencia.

También pide que la reserva de crisis, que ayuda a los agricultores a resistir ante la inestabilidad de los precios o del mercado, deje de ser un instrumento ad hoc y se convierta en permanente, con presupuesto propio.

Sanciones más duras para los reincidentes y mecanismo europeo de reclamaciones

El Parlamento quiere aumentar las sanciones contra quienes incumplan reiteradamente las condiciones impuestas por la UE, por ejemplo, sobre medioambiente o bienestar animal. La reincidencia costará a los agricultores una reducción del 10% del importe total de los pagos (frente al 5% actual).

También plantea que se cree un mecanismo europeo de reclamación ad hoc. El objetivo de este mecanismo sería proteger a los agricultores y a los beneficiarios rurales que sufran un trato injusto o estén en situación de desventaja ante las subvenciones de la UE, en los casos en que el gobierno nacional no haya tramitado bien su reclamación.