Ayer, la Comisión Europea adoptó la Estrategia de sostenibilidad de la UE para las sustancias químicas. La Estrategia es el primer paso hacia la consecución del objetivo de contaminación cero en un entorno sin sustancias tóxicas, anunciado en el Pacto Verde Europeo.

El 14 de octubre, la Comisión Europea adoptó la Estrategia de sostenibilidad de la UE para las sustancias químicas. Se trata, según la Comisión, del «primer paso hacia la consecución del objetivo de contaminación cero en un entorno sin sustancias tóxicas».

La Estrategia impulsará la innovación para el desarrollo de sustancias químicas seguras y sostenibles.

Asimismo, reforzará la protección de la salud humana y el medioambiente frente a las sustancias químicas peligrosas. Esto implica, por un lado, prohibir el uso de las más nocivas en productos de consumo como juguetes, artículos de puericultura, cosméticos, detergentes, materiales en contacto con alimentos y productos textiles, salvo que se demuestre que son esenciales para la sociedad. Y, por otro, asegurar que todas las sustancias químicas se utilizan de manera más segura y sostenible.

Un uso más seguro y sostenible de las sustancias químicas

La Estrategia, hecha pública por la Comisión Europea, admite plenamente el papel esencial que desempeñan estas sustancias para el bienestar humano y para la transición verde y digital de la economía y la sociedad europeas.

Sin embargo, reconoce la urgente necesidad de abordar los problemas sanitarios y ambientales provocados por las sustancias químicas más nocivas.

Con este espíritu, la Estrategia expone una serie de medidas concretas para lograr que las sustancias químicas sean seguras y sostenibles desde el diseño y para garantizar que produzcan todos sus beneficios sin causar daños al planeta ni a las generaciones actuales y futuras.

Se trata de evitar que las sustancias químicas más nocivas para la salud humana y el medioambiente se empleen en usos no esenciales para la sociedad, pero también de garantizar que todas las sustancias químicas se utilicen de manera más segura y sostenible.

En este sentido se ha expresado la comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, al asegurar que «Las sustancias químicas son esenciales para nuestra sociedad y deben ser producidas con criterios de seguridad y sostenibilidad. Pero tenemos que protegernos frente a las sustancias químicas nocivas que están a nuestro alrededor. Esta Estrategia demuestra nuestro elevado grado de compromiso y nuestra determinación para proteger la salud de los ciudadanos de toda la Unión».

Se contemplan varias iniciativas de innovación e inversión para acompañar a la industria química en esta transición.

Por otro lado, la Estrategia subraya las posibilidades que brinda el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia para invertir en la transición verde y digital de las industrias de la UE, incluido el sector químico. 

Mayor protección de la salud y el medioambiente

La Estrategia tiene por objetivo reforzar en una medida considerable la protección de la salud humana y el medioambiente frente a las sustancias químicas nocivas, prestando especial atención a los grupos de población vulnerables. Entre las iniciativas emblemáticas destacan las siguientes:

  • Supresión gradual en los productos de consumo, como juguetes, artículos de puericultura, cosméticos, detergentes, materiales en contacto con alimentos y productos textiles, de las sustancias más nocivas, entre las que destacan los alteradores endocrinos, las sustancias químicas que afectan a los sistemas inmunológico y respiratorio, y sustancias persistentes como las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), salvo que se demuestre que su uso es esencial para la sociedad.
  • Reducción al mínimo y sustitución, en la medida de lo posible, de la presencia de sustancias preocupantes en todos los productos. Se priorizarán las categorías de productos que afectan a las poblaciones vulnerables y las que tienen mayor potencial para la economía circular.
  • Consideración del efecto combinado de las sustancias químicas (efecto cóctel) teniendo más en cuenta el riesgo que supone para la salud humana y el medio ambiente la exposición cotidiana a una amplia mezcla de sustancias químicas de fuentes distintas.
  • Acceso garantizado de los productores y consumidores a información sobre el contenido en sustancias químicas y sobre el uso seguro de estas, mediante la introducción de requisitos de información en el contexto de la iniciativa sobre una política de productos sostenibles.
Impulso de la innovación y fomento de la competitividad de la UE

Lograr que las sustancias químicas sean más seguras y sostenibles es una necesidad continua y una gran oportunidad económica. En este sentido, la Estrategia pretende aprovechar esta oportunidad y sostener la transición ecológica del sector químico y de sus cadenas de valor.

En la medida de lo posible, los nuevos productos y materiales químicos han de ser seguros y sostenibles desde el diseño, es decir, desde la producción hasta el final de su vida. De este modo, señala la Comisión, se evitarán sus efectos más nocivos y se reducirán al mínimo posible los efectos en el clima, el uso de recursos, los ecosistemas y la biodiversidad.

La Estrategia cuenta con que la industria de la UE será competitiva en el mercado mundial de producción y utilización de sustancias químicas seguras y sostenibles. Las medidas anunciadas en la Estrategia respaldarán la innovación industrial para que estas sustancias se conviertan en la norma en el mercado de la UE y en una referencia en todo el mundo. Este objetivo se conseguirá principalmente mediante:

  • el desarrollo de criterios de seguridad y sostenibilidad desde el diseño y el apoyo financiero a la comercialización y el despliegue de sustancias químicas seguras y sostenibles;
  • el desarrollo y despliegue de sustancias, materiales y productos seguros y sostenibles desde el diseño a través de instrumentos de financiación e inversión de la UE y de asociaciones público-privadas;
  • el refuerzo considerable del control del cumplimiento de la normativa de la Unión tanto en las fronteras como en el mercado único;
  • el establecimiento de una agenda de la UE en materia de investigación e innovación sobre sustancias químicas, con objeto de colmar las lagunas de conocimiento acerca del impacto de estas sustancias, promover la innovación y poner fin a los ensayos con animales;
  • la simplificación y consolidación del marco regulador de la Unión, entre otras cosas mediante la introducción del proceso de «una sustancia, una evaluación», el fortalecimiento de los principios de «no hay comercialización sin registro» y la modificación focalizada del Reglamento REACH y de la legislación sectorial.

La Comisión también promoverá las normas de seguridad y sostenibilidad a nivel mundial, predicando con el ejemplo y fomentando un planteamiento coherente que impida que las sustancias peligrosas prohibidas en la UE se produzcan con fines de exportación.

Las sustancias químicas en Europa

En 2018, Europa era el segundo mayor productor de sustancias químicas (con un 16,9% de las ventas).

La producción química es la cuarta mayor industria de la Unión y proporciona unos 1,2 millones de empleos directos.

El 59% de las sustancias químicas producidas se suministran directamente a otros sectores, entre los que destacan la sanidad, la construcción, la automoción, la electrónica y los productos textiles.

Está previsto que la producción química mundial se duplique de aquí a 2030 y que también aumente aún más el extendido uso de sustancias químicas, también en los productos de consumo.