El Consejo Asesor Científico de las Academias Europeas (EASAC) ha pedido a la Comisión Europea que introduzca un «estándar radicalmente nuevo» en el Esquema de Comercio de Emisiones (ETS). Esto garantizaría que las emisiones netas de carbono de las centrales eléctricas de biomasa se «contabilicen y declaren correctamente».

El ETS es la herramienta de la UE para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Obliga a los generadores de energía, los emisores industriales y las aerolíneas a comprar permisos de CO2 en el mercado para cubrir parte de la contaminación que emiten.

El ETS asume actualmente que la biomasa es un combustible prácticamente neutro en cuanto a emisiones de CO2. Sin embargo, el Consejo Asesor Científico de las Academias Europeas (EASAC) señala que en la mayoría de los casos no es así.

Un estándar «radicalmente nuevo»

Algunos países europeos considerados en la actualidad líderes en protección climática deben sus «aparentemente» buenas reducciones de emisiones a la biomasa. Los resultados podrían ser resultar bastante diferentes si, en el futuro, la contabilidad de carbono bajo el ETS se basara en la ciencia y los efectos reales sobre el clima. 

Mientras la Comisión Europea trabaja en una revisión de la que considera su herramienta insignia de política climática, EASAC sugiere un «estándar radicalmente nuevo».

¿Dónde está el error? 

«Etiquetar la biomasa forestal como renovable tiene un impacto perverso sobre el clima. Gran parte de la biomasa empleada en Europa es todo menos carbono neutral», asegura Michael Norton, director del Programa de Medio Ambiente de EASAC.

«Las reglas de contabilidad de carbono de hoy bajo el ETS permiten ignorar las emisiones de la chimenea de biomasa», añade Norton. 

«Desde un punto de vista científico, no corregir este error es una hipocresía climática», afirma Norton en un comunicado publicado el pasado 26 de agosto.

La posición de EASAC

EASAC representa el consenso entre las academias de ciencia nacionales en los 28 Estados miembros de la UE, además de Noruega y Suiza, lo que otorga a sus opiniones una autoridad considerable entre la comunidad científica.

La declaración acompaña la respuesta de los científicos a una consulta pública de la Comisión Europea sobre las normas de seguimiento y presentación de informes en el marco del ETS, que se actualizarán antes de que comience el próximo período comercial en 2021.

En la actualidad, las emisiones de carbono de las centrales eléctricas de biomasa se consideran cero según el ETS. Esto es así porque se supone que las emisiones de la combustión de biomasa, si cumplen con las directrices de la UE, finalmente se compensan con árboles recién plantados.

Pero EASAC considera que eso no refleja adecuadamente el efecto que tienen las plantas de biomasa sobre el cambio climático. Y que esto es cierto incluso cuando la biomasa reemplaza la generación de energía a carbón, la más contaminante de todas las fuentes de energía.

En el comunicado, EASAC asegura que «el trabajo de EASAC y de muchos otros científicos ha demostrado que el intercambio de carbón con biomasa en las centrales eléctricas a menudo no reduce, sino que aumenta las emisiones netas a la atmósfera cuando todo el ciclo de vida se contabiliza correctamente».

«No debería ser posible suponer simplemente que millones de toneladas de carbono que salen de la pila de una central eléctrica son ‘cero'», agrega.

Un nuevo criterio: el período de recuperación del carbono

Los autores abogan por introducir un nuevo criterio: el «período de recuperación del carbono«. Este se basa en el tiempo que tardan los árboles o cultivos en absorber suficiente CO2 de la atmósfera para compensar las emisiones de toda la cadena de suministro de biomasa.

«Los reguladores deben saber cuánto tiempo pasará hasta que se superen los efectos perversos iniciales de la biomasa sobre el clima y se logren reducciones netas en las concentraciones de CO2 atmosférico«, dice EASAC.

Según la EASAC, los responsables de la formulación de políticas deberían definir tiempos de recuperación «aceptables» que sean compatibles con los objetivos del Acuerdo de París para «mantener el aumento de la temperatura media global muy por debajo de 2 °C por encima de los niveles preindustriales; y continuar los esfuerzos para limitar el aumento a 1,5 °C«.

«Según las estimaciones recientes se puede exceder los 1,5 °C en 10 – 20 años, por tanto, un período de recuperación aceptable no debería ser superior a 5 – 10 años«, dijo Norton.